28 de mayo de 2008

Historia de un sapo de Ojos Verdes.



Que indica con sutil indiferencia
Que existe un corazón descuartizado y sus trocitos viajan por el miedo, intentando refugiarse en las guaridas o quizás sentirse más desperdigado.

Pero existe un corazón de color lluvia, con la fuerza del mar en un abrazo y una letra a cada lado de su espanto.
Que no indican hacia donde van sus pasos.
Deja que su tiempo pase, deja que su norte llegue, quizá encuentre algún pedazo.

Si me invade el hastió, es por tu ausencia.
Si te pierdo en mi frió es por pereza.
Si me invaden temores, que son eternos castigos.
Si me invaden temores que impusieron las leyes para forjar los destinos.

Y diluyo mis sueños, me vierto instantáneo, me visto de gala y recibo a tu encanto y saludo a la noche, desdibujo mi espanto.
Si confundo veredas y se hace el silencio, provocando a la brisa, porque flota un te quiero y me siento vació caminando descalzo, Aliado al sigilo, peleando por tu regazo.

Y a mi corazón descuartizado, buscando su norte guaridas y abrazos, quizás puedas darme, algún pedazo.

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